El Consejo de ministros ha aprobado el Real Decreto que desarrolla la factura electrónica, activando de forma efectiva la Ley Crea y Crece. A partir de ahora, deja de ser una previsión normativa para convertirse en un cambio real en la forma de gestionar la información financiera.
El calendario ya está definido y marca un margen claro —pero limitado— para adaptarse:
– Orden ministerial: prevista antes del 1 de julio de 2026
– Empresas > 8 millones €: obligadas previsiblemente julio 2027
– Resto de empresas: obligadas previsiblemente en julio 2028
Aunque pueda parecer que hay tiempo, la realidad es que este es el momento adecuado para revisar procesos y mejorarlos con margen.
La factura electrónica introduce un cambio profundo. Deja de ser un documento pensado para revisión manual (PDF, validaciones, circuitos administrativos) y pasa a ser un dato estructurado que se integra automáticamente en los sistemas de la empresa. Esto impacta directamente en contabilidad, compras, tesorería y control de gestión.
Además, el nuevo marco obliga a informar sobre el estado de cada factura —aceptación, rechazo y fecha de pago —, lo que aporta mayor trazabilidad y visibilidad sobre los cobros. Esto tiene un efecto directo en la gestión del capital circulante y en la previsión financiera.
En este contexto, las empresas tienen una oportunidad clara: no solo cumplir, sino aprovechar el cambio para optimizar su operativa.
Algunas líneas de mejora que pueden abordarse desde ahora:
– Automatización de la gestión de facturas
– Integración con ERP y sistemas internos
– Revisión de circuitos de validación
– Mejora de la previsión de cobros y pagos
Las compañías que se anticipen podrán adaptarse con más control y eficiencia. Las que esperen, tendrán menos margen de maniobra.
¿Está tu empresa realmente preparada para este cambio
Descubre cómo repcon DPA puede ayudarte
|



